Nuestro Templo fue el espacio de un momento de profunda fe y recogimiento, donde los niños y niñas, acompañados por sus seres queridos, vivieron con emoción este paso fundamental en su vida como católicos. Tras un camino de formación, reflexión y oración, nuestros estudiantes se acercaron al altar para recibir el Cuerpo de Cristo, reconociendo en la Eucaristía el centro de nuestra espiritualidad.
La jornada estuvo marcada por un profundo sentimiento de gratitud. El padre Andrés Moro, quien presidió la Eucaristía, destacó la importancia de este hito, celebrando la masiva presencia de las familias y el inmenso cariño que envolvió a cada uno de los jóvenes durante la ceremonia. En sus palabras subrayó que este sacramento es una fiesta que fortalece los lazos de nuestra comunidad.
Por su parte, nuestra rectora, María Virginia Rojas, se dirigió a los estudiantes con un mensaje lleno de esperanza, promoviendo que cada niño y niña invite a Jesús a su corazón.
Felicitamos a cada uno de los niños y niñas que recibieron a Jesús en su Primera Comunión, así como también a sus familias y a los equipos de catequistas, delegados de Pastoral y docentes que acompañaron este hermoso proceso con dedicación y compromiso.
¡Que este encuentro sea el inicio de una vida llena de fe y alegría!